A los 101 años, Miguel ‘Tito’ Zerené sigue compitiendo
Santiago, Chile - El tenis es un deporte para todas las edades, gustos y colores. Y no hay un mejor ejemplo que Miguel “Tito” Zerené. Semana a semana, juega en las canchas de arcilla del Club Palestino, en Santiago de Chile, junto a su familia y amigos. Y sus 101 años no son ningún impedimento para ello, sino que una motivación.
Tito nació el 12 de octubre de 1924 en Villa Alegre, una localidad a unos 300 kilómetros de Santiago, y cuando se mudó a la capital, encontró en el tenis una pasión que no se apaga hasta el día de hoy. “Me entusiasmé viendo jugar tenis, y dije: ‘este deporte que es bonito, me gustaría practicarlo’. Eso fue hace ochenta y tantos años, y nunca lo he dejado de practicar”, menciona Tito, entre risas.
Años más tarde, Tito se hizo socio del Club Palestino, histórico recinto que ha sido sede tanto de Copa Davis como de la Billie Jean King Cup, a nivel junior y absoluto, y del cual fundó e integró el primer directorio de la rama de tenis, en 1963.
Tito, además, compite en el ITF World Tennis Masters Tour, donde participó del Mundial de 90+ años, en 2022, y a sus 101 años, busca seguir compitiendo a este nivel. “Uno de mis recuerdos fue cuando fui a Estados Unidos y salí tercero del mundo. Le gané a un italiano y a un inglés, y me ganó un americano, que fue campeón. Me ganó bien ganado, le hice harto empeño, pero él era mejor”.
Más allá de los resultados, su relación con la raqueta ha sido constante a lo largo de su vida. “No pretendía ser campeón de Chile e ir al Mundial. Me gustaba todo de niño. Correr, andar en bicicleta, nadar y el fútbol. El tenis me ha cumplido muchos sueños. Me ha dado salud, como lo he jugado constantemente, desde hace ochenta años que estoy jugando tenis, nunca lo he dejado. Solo la lluvia me lo ha impedido. Por algo he llegado a los cien y tantos años, nunca he tenido una enfermedad grave. Gracias a eso he seguido jugando, y seguiré hasta que el de arriba diga ‘hasta aquí no más’”.
Su convicción, además, también se refleja en cómo entiende el impacto del deporte en la vida cotidiana. “Este deporte da vida y salud. Todo lo que uno hace es pensando en competir en un buen estado físico. Para eso uno tiene que dejar algunos vicios que se tienen en la juventud. Jugando tenis uno se preocupa de dejar esas cosas que hacen mal a la salud. El tenis da vida y salud”.
Para Tito, el tenis además ha sido, además de ser el motor de su salud, la puerta a relaciones duraderas y a una vida activa. “Con el tenis haces buenas amistades que duran toda la vida. Tengo amigos de hace 60, 70 años, y que todavía los veo. Uno con ello se distrae del trabajo, y da mucha salud. El tenis, a uno lo hace estar siempre activo en la vida, el trabajo, la sociedad, gracias a un deporte que puedes practicar todos los días. Te levantas más temprano, almuerzas más tarde, pero siempre hay tenis. No hay que reunir a mucha gente para disfrutar de este deporte”, cierra.